La Divina Misericordia
El atributo más grande de DIOS.
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El Amor a Dios

 

  • El amor puro es capaz de grandes empresas y no lo destruyen ni las dificultades ni las contrariedades, si el amor [es] fuerte [a pesar] de grandes dificultades, también es perseverante en la vida cotidiana, gris, monótona. Sabe que para agradar a Dios, una cosa es necesaria, es decir hacer las cosas mas pequeñas con gran amor, amor y siempre amor.
El amor puro no se equivoca, tiene singularmente mucha luz y no hará nada que no agrade a Dios. Es ingenioso en hacer lo que es más agradable a Dios y no hay nadie que lo iguale; es feliz cuando puede anonadarse y arder como un sacrificio puro.
Cuanto más se entrega, tanto mas es feliz. Además, nadie sabe presentir los peligros desde tan lejos como él; sabe quitar la máscara y sabe con quién trata. (Diario Sor Faustina, 140).
 
 
  • Dios me dio a conocer en qué consiste el verdadero amor y me concedió la luz cómo demostrárselo en la práctica. El verdadero amor a Dios consiste en cumplir la voluntad de Dios. Para demostrar a Dios el amor en la práctica, es necesario que todas nuestras acciones, aun las más pequeñas, deriven del amor hacia Dios. Y me dijo el Señor: Niña Mía, mas que nada Me agradas a través del sufrimiento. En tus sufrimientos físicos, y también morales, hija Mía, no busques compasión de las criaturas. Deseo que la fragancia de tus sufrimientos sea pura, sin ninguna mezcla. Exijo que te distancies no solamente de las criaturas, sino también de ti misma. Hija Mía, quiero deleitarme con el amor de tu corazón: amor puro, virginal, intacto, sin ninguna sombra. Hija Mía, cuanto más amaras el sufrimiento, tanto mas puro será tu amor hacia Mí. (Diario Sor Faustina, 279).
 
 
  • + Cuando un alma ama sinceramente a Dios, no debe tener nada en su vida espiritual. Que se someta a la influencia de la gracia y que no ponga límites a la unión con el Señor. (Diario Sor Faustina, 292).
 
 
  • En la meditación fundamental sobre el objetivo, es decir, sobre la elección del amor. El alma tiene que amar, tiene la necesidad de amar; el alma tiene que volcar su amor, pero no en el barro, ni en el vacío, sino en dios. Cuanto me alegro meditándolo, ya que siento claramente que en mi corazón esta solamente Él, únicamente Jesús Mismo; y amo a las criaturas tanto cuanto me ayudan a unirme a Dios. Amo a todos los hombres porque veo en ellos la imagen de Dios. (Diario Sor Faustina, 373).
 
  • Dios ofrece las gracias de dos maneras: a través de las inspiraciones y las iluminaciones. Si pedimos una gracia, Dios la da, pero debemos  querer aceptarla; pero para aceptarla es necesaria la abnegación. El amor no consiste en las palabras ni en los sentimientos, sino en la acción. (Diario Sor Faustina, 392).
 
  • “La verdadera grandeza del alma está en amar a Dios y en la humildad.”(Diario Sor Faustina, 427).
 
  • El amor expulsa el temor del alma. Desde que amé a Dios con todo mí ser, con toda la fuerza de mi corazón, desde entonces cedió el temor y aunque me digan no sé qué de su justicia, no le tengo miedo en absoluto, porque lo conocí bien: Dios es el Amor y su Espíritu es la paz. Y ahora veo que mis obras que surgieron del amor son más perfectas que las obras que cumplí por temor. He puesto mi confianza en Dios y no tengo miedo de nada, me he entregado totalmente a su santa voluntad; que haga de mi lo que quiera y yo, de todas maneras, Lo amaré siempre. (Diario Sor Faustina, 589).
 
  • Y Dios me dio a conocer una sola y única cosa que a sus ojos tiene el valor infinito, y éste es el amor de Dios, amor, amor y una vez mas amor, y con un acto de amor puro (188) de Dios nada puede compararse. Oh, qué inefables favores Dios concede al alma que lo ama sinceramente. Oh, felices las almas que ya aquí en la tierra gozan de sus particulares favores, y éstas son las almas pequeñas y humildes. (Diario Sor Faustina, 778).
 
  • El amor no conoce temor (189), pasa por todos los coros angélicos que hacen guardia delante de su trono. No tiene miedo de nadie; alcanza a dios y se sumerge en Él como en su único tesoro. El querubín con la espada de fuego que vigila el paraíso, no tiene poder sobre él. Oh, puro amor de Dios, qué inmenso e incomparable eres. Oh, si las almas conocieran Tu fuerza. (Diario Sor Faustina, 781).
 
  • Oh Jesús, me das a conocer y entender en qué consiste la grandeza del alma: no en grandes acciones, sino en un gran amor. Es el amor que tiene el valor y él confiere la grandeza a nuestras acciones; aunque nuestras acciones sean pequeñas y comunes de por si, a consecuencia del amor se harán grandes y poderosas delante de Dios gracias (257) al amor. (Diario Sor Faustina, 889).
 
  • El amor es un misterio que transforma todo lo que toca en cosas bellas y agradables a Dios. El amor de Dios hace al alma libre; es como una reina que no conoce el constreñimiento del esclavo, emprende todo con gran libertad del alma, ya que el amor que vive en ella es el estimulo para obrar. Todo lo que la rodea, le da a conocer que solamente Dios es digno de su amor. (Diario Sor Faustina, 890).
 
  • Amor, amor y una vez mas amor de Dios, no hay nada mas grande que él ni en el cielo ni en la tierra. La mayor grandeza es amar a Dios, la verdadera grandeza está en el amor de Dios, la verdadera sabiduría es amar a Dios. Todo lo que es grande y bello está en Dios; fuera de Dios no hay ni belleza ni grandeza. (Diario Sor Faustina, 990).
 
  • Mientras vivimos, el amor de Dios crece en nosotros. Debemos procurar el amor de Dios hasta la muerte. He conocido y he experimentado que las almas que viven en el amor se distinguen por una gran perspicacia en el conocimiento de las cosas divinas, tanto en su propia alma como en las almas de los demás. También las almas simples, sin instrucción, se distinguen por sabiduría. (Diario Sor Faustina, 1191).
 
  • “El amor soportará todo, el amor continuará después de la muerte, el amor no teme nada….” (Diario Sor Faustina, 46).
 
  • El sufrimiento es el tesoro más grande que hay en la tierra, purifica al alma. En el sufrimiento conocemos quien es nuestro verdadero amigo. El amor verdadero se mide con el termómetro del sufrimiento. (Diario Sor Faustina, 342).
 
  • “Oh Jesús, ¿cuál es el motivo por el que escondes Tu Majestad, has abandonado el trono del cielo y estás con nosotros? El Señor me contestó: Hija Mía, el amor Me ha traído y el amor Me detiene. Oh hija Mía, si tú supieras qué gran mérito y recompensa tiene un solo acto de amor puro hacia Mi, morirías de gozo. Lo digo para que te unas a Mi constantemente a través del amor, porque éste es el fin de la vida de tu alma; este acto consiste en el acto de voluntad; has de saber que el alma pura es humilde; (45) cuanto te humillas y te anonadas ante Mi Majestad, entonces te persigo con Mis gracias, hago uso de la omnipotencia para enaltecerte.” (Diario Sor Faustina, 576).

 

 “Durante el Adviento se despertó en mi alma un vivo deseo de Dios. Mi espíritu anhelaba a Dios con toda la fuerza de su ser. El Señor me dio mucha luz para que conociera sus atributos.

El primero fue su Santidad, derramada en la Iglesia y sobre cada alma que vive en ella pero no en grado igual.

El segundo atributo es su JUSTICIA. Llega hasta el fondo de la esencia de las cosas.

El tercer atributo es el Amor y la Misericordia. Entendí que éste es el mayor. Une a la criatura con el Creador Se reconocen en la encarnación del Verbo”. (Diario Sor Faustina, 176)

 

 
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